Templo de Santo Domingo de Guzmán.
En el corazón de Oaxaca, donde la historia se escribe en piedra y oro, se alza el Templo de Santo Domingo de Guzmán: una joya del barroco novohispano que no solo deslumbra, sino que respira siglos de fe, arte y resistencia.
Construido entre los siglos XVI y XVII por la Orden Dominica, este templo fue convento, universidad, bodega militar y refugio espiritual. Hoy, sus retablos dorados, su cúpula majestuosa y su Jardín Etnobotánico nos recuerdan que la belleza también puede ser memoria.
Declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad, Santo Domingo no es solo un lugar: es un testigo vivo de Oaxaca.

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